Arzobispado de Madrid convenio con Dirección General de Patrimonio Cultural de La Comunidad de Madrid
Calle Montalbos, 41 (Madrid)
Septiembre 2020
RESTAURACIÓN Y CONSERVACIÓN DEL INTERIOR DE LA ERMITA DE SAN BLAS (PINTURAS MURALES)
Durante las obras de rehabilitación y acondicionamiento en el interior de la ermita de San Blas en el año 2019, se realizaron una serie de catas murarias con el fin de localizar posibles decoraciones pictóricas, desconocidas y ocultas bajo los encalados y las pinturas lisas que ofrecían los diferentes paramentos. Antes de dar comienzo a estos trabajos de acondicionamiento, era visible una pintura mural en el paño central que coincide con la clave del arco toral en su cara visible desde la nave central. Este escudo heráldico pintado, hacía suponer la presencia de otros restos pictóricos no visibles.
El resultado del estudio de paramentos, así como de la realización de catas, permitió la localización de tres elementos pictóricos en estado de conservación deficiente de gran presencia visual en el conjunto estético interior del edificio, y que son de gran importancia histórico artística. Estos elementos se localizaban en el presbiterio de la ermita, el arranque del abovedado de este y la capilla lateral derecha del crucero.
Lo más relevante de la actuación han sido las labores de conservación y restauración que han logrado poner freno a los procesos de deterioro activo y de pérdida material, a los que estaban sometidas las pinturas en cuestión. Una vez recuperados materialmente la totalidad de los restos, se han puesto a un tiempo en valor las pinturas a través de la recuperación de sus características estéticas, y se ha alcanzado un estado de conservación óptimo que permite apreciar su calidad artística y su relevancia histórica.
Las zonas de policromía perdida, una vez niveladas, se han entonado cromáticamente con el fin de relegar a un segundo término estas lagunas, y completar así la lectura de las imágenes y de las escenas, recuperando su sentido y significado. Estas aportaciones de color se han realizado con un criterio de reconocimiento a cierta distancia que permite su identificación, pero que al mismo tiempo pueden pasar inadvertidas desde una perspectiva de uso, recuperando y cuidando el carácter simbólico de su representación.
LEYENDA DEL PRESBITERIO
El hecho de haber estado oculta por yesos y pinturas ha ocasionado que se hayan producido uniones entre sus componentes que ha ocasionado el desligamiento entre estratos, oquedades y velos blanquecinos. Estas uniones producen a su vez el efecto de “strappo” al ir descubriéndolas, por lo tanto, la inevitable pérdida de las últimas veladuras de pintura. Las actuaciones que se realizaron fueron:
PUERTA FINGIDA
Este elemento constituye un trampantojo en el lado izquierdo del presbiterio, a nivel de suelo, hasta una altura de 2 metros, representa una puerta de cuarterones entreabierta que está enfrentada a la puerta “real” que da paso a la sacristía. La puerta figurada, parece estar realizada con un temple graso, desarrollado a partir de un dibujo preparatorio elaborado a lápiz, con reglas y escuadras. Nos encontramos con un picado generalizado en toda la superficie pictórica, realizado en el momento de su ocultamiento para generar llaves de sujeción para acoger a la capa superficial que la cubriría. Esto supone una pérdida tanto matérica como pictórica que interfieren en la correcta lectura de la pintura. También se encuentran zonas desligadas a niveles internos. Los procesos de restauración llevados a cabo son:
CAPILLA DE LA VIRGEN
El elemento de mayor importancia, lo constituye la decoración polícroma del testero frontal de la recuperada capilla lateral, a la derecha del crucero de la iglesia, denominada actualmente como Capilla del Cristo, donde con anterioridad se ubicó el despacho parroquial. La decoración pictórica parece estar realizada al temple, y se extendía en toda la superficie del muro del altar, articulado entorno a una hornacina-ventana central original, encontrada transformada.
La propia conservación de la decoración polícroma y los repintes que presenta, reflejan reparaciones de zonas colapsadas por derrumbe, como por ejemplo en la zona del arco falso bajo el cargadero del vano principal donde los repintes tras su reparación, se realizaron sin un estucado previo, a diferencia como sucedió con la primera policromía.
El conjunto decorativo descubierto se organiza mediante una serie de molduras volumétricas, listeles arquitectónicos, que son decorados mediante marmolizados pictóricos, además de con otros elementos constructivos fingidos, para crear la ilusión de una arquitectura calada, que representa tres ventanas superiores que se distribuyen en torno al vano del camarín, único hueco real a la vista en el muro. Estas ventanas fingidas se trazan coincidiendo con la parte superior curva del testero frontal, a partir de la mitad superior de la actual ventana.
nos encontramos con que el artista posee una factura de pincelada suelta y rápida, de textura densa, que se puede apreciar en las zonas donde mejor se ha conservado. Localizamos líneas de dibujo, sobre todo para definir los contornos de las figuras y contribuir a su volumen.
El estado de conservación de las pinturas es muy malo. Al comienzo de su intervención después de su localización, parte de la pintura mural se encuentra recubierta por capas de encalado fuertemente adheridas, que ocultan grandes superficies. El hecho de haberse cubierto tras su amortización ha propiciado que los yesos, cales y pinturas que las ocultaban, hayan transferido de forma íntima, no solo aglutinantes y material inerte, sino que han establecido uniones físico-químicas, como puentes de hidrógeno, que han empañado los colores, ensuciándolos con velos blanquecinos fuertemente adheridos. Las fases de recuperación han sido: